El arte del tiempo
¿Qué
es el tiempo? ¿ quid est ergo tempus? San Agustín
respondía así “… si nadie se
lo preguntaba, lo sabía, pero si alguien se lo
preguntaba, no lo sabía”
Todos
hablamos del tiempo, creemos medirlo, hacemos previsiones,
pensamos que está totalmente delimitado en pasado,
presente y futuro, pero por otro lado el tiempo nos recuerda
en su paso vertiginoso a un río que fluye, y…
es un arte vivirlo en toda su dimensión
El
tiempo, complejo y contradictorio, varía con el tiempo,
con la cultura, con lo cotidiano y con nuestra forma de
pensar y sentir. Su esencia se relaciona con nuestra esencia…
En todas las culturas habita la conciencia del tiempo y
es el ser humano quien posee la noción del tiempo
y la constante preocupación e ingenio para medirlo.
En las primeras reflexiones humanas, la cultura del tiempo
combinaba los elementos objetivos (cronos o duración
de los acontecimientos) con los elementos subjetivos (las
percepciones temporales de cada persona), y la dimensión
de eternidad.
Los mitos ofrecieron respuestas sencillas a las cuestiones
del tiempo.
En la cultura griega Khronos, era el dios del tiempo, con
aspecto de anciano, la característica más
importante es una gran barba blanca, símbolo de antigüedad.
Fue el primero de los dioses en nacer, estuvo desde el principio
de los tiempos.
En la cosmogonía de los aborígenes australianos
la vida se creó en el "tiempo del sueño",
diversos dioses crearon a los humanos, plantas, rocas…etc.
El "tiempo de sueño" continúa existiendo,
mientras él exista, la vida también.
En la mitología escandinava y en la germana: "Yggdrasil"
el gran árbol del universo, abarcaba todo el tiempo
y el espacio
La concepción del tiempo en la antigüedad, también
varió de acuerdo a la forma de vida, en las sociedades
cazadoras y nómadas era distinta que en las sociedades
agrícolas y sedentarias, pues estas eran dependientes
de la agricultura para su supervivencia, por lo tanto tenían
necesidad de un calendario que guiara sus actividades: la
siembra y la cosecha.
Como
lo destaca Mircea Eliade el tiempo también se conceptualizaba
en: sagrado y profano. Un tiempo divinizado y absoluto y
un tiempo calendario, propio de la actividad habitual. Por
una parte, aparecía el tiempo que domina los ciclos
naturales (día y noche, fases de la luna, estaciones
del año, actividad vegetativa, tiempo de floración,
fruto y agotamiento de las plantas, etc.) y, por otra, el
tiempo de la experiencia individual, que comienza con el
nacimiento y culmina en la muerte. El tiempo es inherente
al ser vivo, evoluciona y lleva su ritmo.
Las
unidades de tiempo, como las diferentes épocas del
año, o el día y la noche, contribuyeron a
introducir en la cultura el pensamiento cíclico y
repetitivo, cada época es una parte del todo, un
ciclo sigue al otro en un proceso infinito.
Quedó
atrás la concepción del tiempo sin ilusión
ni creatividad al nacer la idea del tiempo como creación,
que permite comprender el desarrollo de la vida en un continuo
y eterno ahora.
Reflexiones: el tiempo a través del tiempo
Platón
pensaba “el tiempo es la imagen móvil de la
eternidad”, “el tiempo que pasa es la manifestación
de una Presencia que no pasa”
Aristóteles
establece que el tiempo es el número “la medida”
del movimiento según el antes y el después.
El ser que mide es, para Aristóteles, la conciencia
interna del tiempo
San
Agustín enfatiza la percepción subjetiva:
el alma y no los cuerpos es la verdadera medida del tiempo.
Newton profundiza y establece el tiempo como algo absoluto,
verdadero y matemático, que transcurre uniformemente.
El tiempo es sólo una magnitud, una unidad de medida,
en un mundo en movimiento no hay lugar para el presente.
Descarta el factor subjetivo e introduce la medición
matemática del tiempo con ayuda de relojes
Einstein
establece una revolución conceptual cuando señala
que el tiempo es la cuarta dimensión de la realidad.
Los objetos no sólo tienen longitud, altura y profundidad,
sino que además están inmersos en un proceso
temporal inevitable que tiene tanta importancia como las
otras tres dimensiones físicas.
El
matemático Herman Weyl señala: “El mundo
no sucede, simplemente existe. La flecha del tiempo la ponemos
nosotros. Somos los arqueros que permiten que el Universo
tenga una historia con pasado, presente y futuro.”
La direccionalidad del tiempo impregna todo el Universo
y es la que establece el principio básico de causalidad,
origen de cada uno de nosotros
Según
el pensamiento de Prigogine, Premio Nobel de Química
1977, el nacimiento de nuestro tiempo, del tiempo de nuestra
vida, de nuestro planeta, de nuestro universo, no equivale
al nacimiento del tiempo en sí mismo, ya que en el
vacío cuántico, el tiempo existía en
estado potencial
Ilya Prigogine dice “Ya no podemos pensar, con Einstein,
que el tiempo irreversible es una ilusión. Para mí
-añade- el hombre forma parte de esta corriente de
irreversibilidad que es uno de los elementos esenciales.
… Los desarrollos recientes de la termodinámica
nos proponen un universo en el que el tiempo no es ilusión
ni disipación, sino creación. “
El tiempo evoluciona con y en nosotros
Bergson expresa “Nosotros no pensamos el tiempo real,
pero lo vivimos porque la vida desborda a la inteligencia”
La noción del tiempo se fue construyendo en un entramado
de relaciones y vivencias variables y complejas. Desde Platón
hasta el momento se intenta definir el tiempo, y la vida
nos lleva a transitar senderos en los que el tiempo emerge
como creación mental y evoluciona con nuestros conocimientos,
nuestra percepción, nuestra cultura.
El tiempo es un misterio que sigue abierto a nuevas interpretaciones,
investigaciones y reflexiones, es una historia que construimos
nosotros con nuestras inquietudes y experiencias.
El tiempo nos revela nuestra esencia y nos invita a vivirlo
creativamente
Ver
en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,
ver
en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.
A
veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara. …
Fragmento
del Poema de Jorge Luis Borges
Fuentes
consultadas:
Servan-Schreiber, J-L.- Cómo dominar el tiempo. Emecé
Editores
http://www.pensament.com/tiempo.htm
http://www.tendencias21.net/index.php
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